Parte II de la historia de las maquinas de coser
Máquinas de coser
Continuando con la historia de las máquinas de coser te dejo este segundo artículo de los tres que forman mi pequeño ensayo.
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La historia de las máquinas de coser
18/7/2021 - Nada es sabido del destino de ninguno de dichos inventos. La primera reivindicación por parte de los EE.UU. llega en 1818 cuando el clérigo de Vermont John Adams y su socio John Knowles construyen un mecanismo que, aun haciendo un pespunte razonable, únicamente podía coser una reducida longitud precisando para ello una laboriosa puesta a punto, hecho éste que hacía inviable esa idea.
Una de las más razonables reivindicaciones como inventor de la máquina de coser debe ser, sin embargo, para el francés Barthelemy Thimonnier a quien, en 1830, le fue concedida una patente por el gobierno francés. Thimonnier utilizó una aguja con lengüeta para su máquina, la cual fue enteramente construida en madera. Se comenta que en principio diseñó la máquina para bordar percatándose más tarde del potencial que la misma podía tener como máquina de coser.
Al contrario que cualquiera de sus predecesores, Thimonnier fue capaz de convencer a las autoridades de la utilidad de su invento consiguiendo, finalmente, un contrato para la construcción de un lote de máquinas que se emplearon para coser los uniformes de la armada francesa.
Transcurridos diez años a partir de la concesión de su patente Thimonnier poseía ya una fábrica con ochenta máquinas. Fue entonces cuando un grupo de sastres parisinos, ante la competencia que suponía este nuevo invento y viendo peligrar su futuro, asaltaron la factoría destruyendo todas las máquinas. Su creador, Thimonnier, corrió mejor suerte al lograr escapar con vida de tal acción.
Posteriormente mejoró su máquina y con un nuevo socio trató de producirlas a gran escala pero, una vez más, los sastres no estaban dispuestos a tolerarlo. Debido a la situación política de Francia en aquellos momentos, Thimonnier no consiguió la protección adecuada por parte de las autoridades y decidió escapar a Inglaterra con una de las máquinas que pudo salvar.
Puede decirse que este hombre, ciertamente, produjo la primera máquina de coser práctica, también fue el primero en ofrecer máquinas para su venta y además dirigió la primera fábrica de confección.
Pese a todo ello murió en una casa de beneficencia en el año 1857. Una vez más la historia se repite. - Juan Vte. Santacreu
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